En Jaim Brande se cena

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En Rivera los madrijim decidieron cortar con tanta dulzura, y prepararon un sábado a puro movimiento. Entre juegos de destreza, música, karaoke y comida, pasaron una tarde difícil de olvidar.

El viernes anterior, en Jaim Brande se decidió hacer algo diferente para los chicos, una peula libre, divertida, con música y cena.

Al principio los chicos jugaron al futbol mientras los demás javerim llegaban al merkaz.
En el mifkad, uno de los chicos tuvo una caída por ir corriendo al encuentro, pero al chico pareció no importarle hasta que más tarde le comenzaron a doler las muñecas por la caída. Empezamos el conteo de todo el grupo y éramos 25 javerim bamifkad, causándonos mucha alegría, ya que debido a diferentes dificultades, hacia bastante que no llegábamos a ese número; comenzamos con rompehielos que implicaran movimiento entre ellos, generando ya un clima agradable en el lugar. Luego de esto dividimos a los javerim en sus respectivas kvutzot.
La kvutza más chica, al no ser tantos, se unió a la del medio, y tuvieron actividades de movimiento, destreza y concentración; en esto sucedió que dos javerim se chocaron ya que estaban haciendo una actividad con los ojos vendados, uno de ellos  incluso se golpeó contra la pared.

La kvutza más grande tuvo actividades deportivas, de fuerza (con una de estas actividades una chica se sobrepasó de fuerza e hizo que una amiga se cayera de espaldas al suelo, no fue nada grave, es más, entre ambas se reían y bromeaban sobre eso), y de grupo, con juegos clásicos pasados a la vida real, como por ejemplo el clásico juego del “Pinball” u otros más comunes como el salto en largo. Lógicamente estuvieron los típicos problemas de teléfono celular, distracciones, etc. Pero después de eso cada kvutza terminó teniendo una noche divertida y llevadera.

La cena fue con pizzas, gaseosas y música, agregando más tarde el micrófono que generó un ambiente divertido entre nosotros, debido a que entre los javerim cantábamos y bailábamos las canciones que sonaban en el momento (Desde cumbia, electrónica, hasta folklore, si, la canción “Amor Salvaje” la cantamos los madrijim imitando a Claudetz en el Majané Kaitz).
Al momento de la cena, dejamos a todos los janijim libres, y en eso, un janij fue golpeado jugando al fútbol dejándolo haciendo flexiones. Finalmente, nos quedamos algunos javerim escuchando música y acomodando las cosas en el merkaz.

Por Camila Potap

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