Un centenar de chicos en Bariloche

Iajad es un merkaz chiquito pero con mucho corazón. Pero este viernes, los janijim recibieron una grata sorpresa: ¡los chicos de noveno año de Tarbut vinieron de visita! La sede de la comunidad se llenó de caras nuevas, y pasaron una tarde espectacular.

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Este viernes en la kehilá de Bariloche tuvimos una actividad súper especial, divertida y sobre todo RUIDOSA!!!!

Todos los años nos visitan los chicos de Tarbut, una escuela judía de Buenos Aires. Vienen chicos de 13 y 14 años de viaje de estudios, a cargo de profesores de educación física y coordinadores, y pasan por nuestra kehilá para compartir una tarde de risas, juegos, canciones y nuevas amistades.

Pero eso no es lo importante. Lo importante… es que fuimos 103 javerim va mifkad!!!!!!!!! Para nosotros, esa cantidad es más de lo que podemos imaginar, ya que en general la cantidad promedio de javerim que tenemos en las peulot es aproximadamente 24 (contando madrijim). La kehilá se llenó tanto de chicos que casi no había lugar para todos!!! Nos puso muy contentos ver a tanta gente con tanta buena onda, porque realmente se notaba que los chicos estaban ahí  porque tenían ganas de compartir, conocer y hacer amigos.

Los janijim llegaron a eso de las seis menos cuarto. Lo primero que hicimos fue darles la bienvenida y presentarnos los madrijim de Bariloche (lamentablemente 3 no pudieron venir). Después cortamos un poco la tensión con algunas canciones rompehielos de las más conocidas, y los chicos se sumaron con mucho entusiasmo. Seguido a eso, sabiendo que éramos muchos y que ellos no estaban acostumbrados a tener peulá como tenemos nosotros, les dijimos que tenían un tiempo para charlar, jugar a las cartas, tocar la guitarra, contarse chistes o hacer lo que quisieran. Se fueron formando distintos grupitos y los chicos compartieron una tarde divertidísima muy abiertos a conocer gente nueva, jugando al truco, al JungleSpeed, al Uno, al asesino, al ping pong, a la rayuela, cantando canciones alrededor de la medurá de papel celofán que habíamos armado para LagBaomer, o simplemente hablando de la vida. En el medio preparamos la merienda que los chicos de Tarbut trajeron (chocolatada, galletitas y medialunas), y después de un rato hicimos el KabalatShabat todos juntos. Después, los chicos se fueron porque al día siguiente se tenían que volver.

Fue una experiencia única y muy enriquecedora para los chicos. La pasaron todos muy bien y se quedaron muy contentos con la visita, al igual que nosotros. Los madrijim hablamos con los profes y nos contaron que tienen planeado volver en octubre con chicos un año más chicos, así que esperamos con ansias que vengan!Estas son las cosas que realmente está bueno repetir porque nos hacen bien y nos hacen crecer no sólo como judíos sino también como personas.

Por Maia Kitaigorodzki

BONUS: el Ulla Alla multitudinario!

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